¡Todo tú!

Recostada en la alfombra de mi habitación con los ojos cerrados, disfruto del aroma del café recién preparado y del sonido de la lluvia mientras la melancolía se apodera de mí, el cielo me invita a los recuerdos, mis recuerdos de ti, de nuestros días juntos; tus ojos, la calidez de tu abrazo, tus juegos, tus palabras, tu forma de querer, tus enfados, tu sonrisa, todo tú.

Recuerdo lo mucho que disfrutábamos mirando caer la lluvia y cómo cada gota se convertía en nuestra música al golpear la ventana de tu habitación, esa habitación que tantas horas de ternura y pasión nos regaló, esa habitación que supo de nuestras risas y nuestros secretos.

Y qué calentito era refugiarnos entre las sábanas en los días de frío, esas
sábanas color naranja que hacían juego con las cortinas que tanto odiaba.

Recuerdo el sonido del palpitar de tu corazón mientras me recostaba en tu pecho, era mi música en los días de cansancio,y cómo tu respiración se acompasaba con la mía en el absoluto silencio de nuestras noches juntos, de nuestros amaneceres alejados del resto del mundo.

Y qué divertido era apagar los celulares y cancelar compromisos para pasar el fin de semana juntos, marchar a la playa o escucharte regañarme cuando me enseñabas a manejar ese carro que tanto odiaba.

Recuerdo el aroma del café inundando el aire, te encantaba prepararlo para compartir en las noches, o para el desayuno cuando no estábamos a prisa para ir a trabajar, y cómo corrías descalzo por toda la casa buscando las llaves del carro y metiendo cosas a tu portafolio.

Y qué confortante era llegar a casa después de un fastidioso día de trabajo para sentarnos frente al televisor a mirar una película, o el fútbol que tanto odiaba.

Recuerdo tu risa el día que al salir de la regadera, me encontraste sentada en el suelo triste porque quemé tu camisa azul, mi favorita, y cómo decías que las cosas materiales no importan, que si no me hice daño era suficiente, y me diste un beso y me mandaste a la regadera, y cómo odiaba el agua fría cayendo sobre mí.

Recuerdo el profundo de tu mirada cuando me contabas lo mucho que querías que estuviera en tu vida, la ternura de tus labios,la sinceridad en tus palabras, nuestras manos enlazadas antes de dormir, tus brazos a mi alrededor protegiéndome de las pesadillas, de las nubes oscuras de mi pasado, y cómo odiaba que en medio de la madrugara me alejaras porque tenías calor.

Y cómo amaba que encendieras el aire para volver a cobijarnos juntos, abrazados, y cómo amaba que hicieras la cama, que cerraras las cortinas al caer la noche, que caminaras descalzo para traerme mi café, que pusieras agua a calentar para mi, que bajaras el volumen del televisor para que no escuchara la narración del fútbol, que pusieras mi música favorita y me contemplaras dormir, que nuestra respiración se alterara y se acompasara siempre al mismo tiempo.

Y cómo odio extrañarte ahora que no estás, extrañar aquella habitación, aquellas tus manías que odiaba, aquellos tus detalles que me enamoraban, tus ojos, la calidez de tu abrazo, tus juegos, tus palabras, tu forma de querer, tus enfados, tu sonrisa, todo tú.

Autor: Ángeles LuCa

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