Carta al hombre que fuiste.

Querido tu.

Sé que en algún momento, algún día, en algún rato de ocio o de inseguridad, leerás esta carta y te preguntaras si es para ti. No, de hecho sabrás que es para ti y tu ego crecerá como pecho de pavorreal presumiendo sus hermosas plumas, solo que lo que tú presumirás es el hecho de que alguien como yo te haya escrito, malas, bellas, dudosas palabras, al fin y al cabo lo que importa es saber que ejerciste en mí una fuerza emocional lo suficientemente fuerte para hacer que mis manos escribieran en tu dirección.

Aún así, aún sabiendo que lo único que hago con esta carta es incrementar tu estúpido ego y tu orgullo de “macho”, aunque sé que lo que menos te importa es el sentimiento, sino el saber que me doblaste en algún punto de mi camino, aún así te escribo esta carta.

¿Por qué? Porque a mí ha dejado de importarme cómo me veas, o cómo me vean los demás, a mí lo que me importa es cómo me siento yo, cómo enfrento las cosas y cómo cierro mis ciclos, y querido, este ciclo se ha terminado. Sí, ya sé que han pasado muchos meses y que hemos sido como una liga que se estira y vuelve a su estado original por unos minutos de locura; pero hoy, (no en el momento en que lees sino en el momento en que estoy escribiendo), tomo las tijeras del destino y corto de una buena vez con todo lo que me ata a ti, a tu recuerdo, al pasado que compartimos juntos.

No te sientas tan importante, la verdad es que tengo algo que confesarte: Te quise, sí, pero no de la manera en la que tu querías, ni siquiera de la forma en la que me hubiera gustado, pero te quise, a mi manera, con mis miedos y sabiendo que serías sólo una hoja en el capítulo que estaba escribiendo. Te quise para pasar aquellas horas juntos, te quise para compartir noches de desvelo, risas improvistas, malos chistes, buenas películas, cenas con amigos, cine y palomitas, te quise para discusiones, para bailar después de pelear, para un par de cervezas y horas escuchando música, te quise para viajar, para soñar, para volar por ese tramo de vida que compartimos juntos, pero te quise… te quise para dejarte ir. Porque, amigo mío, yo no te amaba.

Sé que se escucha cruel, pero al menos nunca te mentí, siempre te dije que mi cariño no era amor, al menos nunca te di “te amo’s” vacíos, sin sentimiento, no fui como tú, que fuiste un hombre tratando de aparentar amor solo por el hecho de no poder estar solo.

Y sin embargo, quería despedirme de ti, quería decirte que agradezco los buenos y malos tiempos a tu lado, los primeros son recuerdos que se desvanecerán con el tiempo, los malos son experiencias que me hicieron crecer.

Lo único que me queda decirte es, que espero para ti la felicidad que te mereces, la que buscas, la que te esmeras por encontrar… ojalá algún día seas el hombre que siempre quisiste, pero que nunca fuiste, el hombre que cualquier papá querría para su hija. Ojalá que seas capaz de realmente ser feliz, sin miedos, sin tapujos, sin preocuparte por lo que los demás piensen de ti, feliz, así, sin más.

PD. Olvida la noche de luna que me besaste… para ti era un juego, para mí una ilusión.

Con cariño, la loca desenamorada que alguna vez te contó cómo fue que me enamoré de ella.

 

 

Créditos de imagen: Pixabay

14 comentarios sobre “Carta al hombre que fuiste.

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