Creí que Dios me había bendecido tanto, que en mi vida ya no habría milagros, pero entonces, te conocí.

Pensé que había visto los más hermosos amaneceres en aquella playa desierta, hasta que el amanecer me sorprendió a tu lado.

Creí que había vivido rodeada de las más bellas personas, que no había más para conocer, pero entonces me rodearon tus brazos.

Imaginé que nunca podría tener más felicidad, que la que la libertad me daba, hasta que caí presa de tu amor.

Pensé que la lucha más grande se llamaba “VIDA”, hasta que llegó tu amor.

D.R. ©  Febrero, 2020. Ángeles LezCa

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